La figura de Giovanni Agnelli (1866-1945) no puede entenderse simplemente como la de un empresario exitoso. Para la historiografía europea, Agnelli fue el empresario-estratega que obligó a una Italia agraria y fragmentada a entrar, casi por la fuerza de su voluntad, en la Era Moderna del siglo XX.

1. El Gen militar y la disciplina del mando
Nacido en una familia de terratenientes en Villa Perosa (un pueblo en las afueras de Turín) su paso por la Academia Militar de Módena marcó cómo sería su mente empresarial.
El historiador Valerio Castronovo, en la exhaustiva biografía de Giovanni Agnelli: La Fiat dal 1899 al 1945, señala:
“Agnelli nunca dejó de ser un oficial de caballería. Su visión de la fábrica no era la de un taller de artesanos, sino la de un regimiento donde la jerarquía, el orden y la obediencia eran los motores del progreso.”
Esta disciplina fue lo que le permitió destacar entre los otros ocho fundadores originales de la Fabbrica Italiana Automobili Torino (FIAT) en 1899. Mientras otros veían el automóvil como un objeto de lujo para la aristocracia, Agnelli tenia una visión más de futuro: la producción en masa.
2. Raíces y Juventud: El Heredero de Villa Perosa
Antes de ser el “Senador” o el patriarca de la industria, Giovanni fue el hijo de una acomodada familia de propietarios de tierras en el Piamonte. Nació el 13 de agosto de 1866 en Villa Perosa, un pequeño enclave que se convertiría en punto de reunión de la familia.
Su padre, Edoardo Agnelli fue alcalde la ciudad y su madre, Aniceta Frisetti, pertenecían a una burguesía rural que valoraba la propiedad y el orden. Su padre falleció cuando Giovanni tenía cinco años. Giovanni estudió en el Colegio San Giuseppe de Turín.
De su abuelo, Giuseppe Maria Agnelli, heredó no solo bienes, sino la convicción de que la tierra era la base de todo poder, una noción que él transformaría más tarde al sustituir los campos por fábricas. Según el historiador piamontés Valerio Castronovo:
“Los primeros años de Giovanni estuvieron marcados por la austeridad del campo y la observación de una economía que agonizaba. Él entendió temprano que el futuro de su linaje no residía en las cosechas, sino en la energía mecánica que empezaba a rugir en las ciudades.”

3. El Gran Acelerador: FIAT y la Gran Guerra (1915-1918)
La Primera Guerra Mundial representó para Agnelli la oportunidad definitiva de escalar su imperio. Bajo su dirección, la fábrica abandonó casi totalmente la producción civil para convertirse en el arsenal de Italia. El historiador James M. Laux destaca que este periodo fue una “revolución industrial forzada”.
El Salto de Escala
En 1914, FIAT empleaba a unos 4.000 obreros; para 1918, la cifra había ascendido a 40.000. Agnelli comprendió que la guerra moderna era, ante todo, una guerra de motores. Fabricó camiones, motores de aviación y ametralladoras, convirtiendo a FIAT en un organismo estatal indispensable y acumulando el capital necesario para su gran expansión posterior. Sobre esta expansión, el historiador Duccio Bigazzi comenta:
“Durante la Gran Guerra, Agnelli demostró una capacidad logística asombrosa. No solo fabricó camiones como el mítico Fiat 18BL, sino que diversificó la producción hacia motores de aviación, ametralladoras, ambulancias e incluso locomotoras. FIAT dejó de ser una empresa para convertirse en un organismo estatal indispensable.”
La Primera Guerra Mundial representó para Agnelli la oportunidad definitiva de escalar su imperio. Bajo su dirección, la fábrica abandonó casi totalmente la producción civil para convertirse en el arsenal de Italia.
Controversias y Beneficios de Guerra
La gestión de Agnelli no estuvo exenta de críticas. El enorme crecimiento de sus beneficios generó acusaciones de “sovrapprofitti” (beneficios de guerra excesivos). Sin embargo, Agnelli reinvirtió gran parte de ese capital en la construcción del Lingotto. Como señala el analista político Piero Gobetti en sus escritos contemporáneos:
“Agnelli supo navegar entre el patriotismo y el beneficio económico con la frialdad de un estratega. La guerra le dio el capital necesario para construir el futuro de la Italia industrial, a menudo dictando sus condiciones al propio gobierno.”
4. El nacimiento de FIAT y la “Inteligencia Turinesa”
El 11 de julio de 1899 se firma el acta de fundación. En aquel entonces, Turín era un hervidero de ideas. El historiador y periodista Alan Friedman, en su obra Agnelli and the Network of Italian Power, describe este inicio como un momento de convergencia única:
“Agnelli poseía una habilidad casi mística para rodearse de la ‘intelligentsia’ técnica de Turín, absorbiendo sus ideas para luego aplicar una gestión de hierro que los inventores puros, como Aristide Faccioli, no poseían.”
Agnelli no era el inventor del motor, pero era el “inventor de la empresa”. En 1902, ya era el director general, y en 1906, tras una maniobra financiera audaz, tomó el control mayoritario de la sociedad.

5. El Lingotto: Arquitectura, Futurismo y la Ciudad-Máquina
La construcción de la fábrica del Lingotto (1916-1923), diseñada por Giacomo Matté Trucco, representó la cúspide de la visión de Agnelli. Fue, en palabras del historiador Reyner Banham, “el primer monumento épico de la era industrial europea”.
La Alianza con el Futurismo
Agnelli no fue ajeno a la efervescencia cultural de su tiempo. Atrajo a los artistas del Futurismo, quienes veían en la velocidad y el metal la nueva religión de la humanidad. Filippo Tommaso Marinetti, autor del Manifiesto Futurista, encontró en las líneas de Fiat la materialización de sus ideales. El historiador del arte Enrico Crispolti destaca:
“Agnelli fue el primer industrial que comprendió que la máquina necesitaba una mística. Al permitir que artistas como Giacomo Balla o Fortunato Depero interpretaran el automóvil, convirtió un objeto mecánico en un icono de la vanguardia. Para los futuristas, el Lingotto no era una fábrica, era una escultura habitable.”
Las rampas helicoidales
La genialidad del Lingotto residía en su flujo productivo vertical: las piezas entraban por la planta baja y el coche terminado emergía en el tejado, donde esperaba una pista de pruebas de 500 metros de longitud. Las icónicas rampas helicoidales en ambos extremos permitían a los vehículos descender por sus propios medios.
El arquitecto Le Corbusier, tras su visita en los años 20, quedó conmocionado:
“El Lingotto es una de las lecciones más impresionantes de la industria. Es la pureza de la ingeniería llevada al nivel del arte. Agnelli ha construido el templo de la precisión.”
Esta obra no solo definió el horizonte de Turín, sino que consolidó la identidad de la ciudad como la “Detroit de Italia”, una urbe cuya vida social, económica y estética orbitaba de manera absoluta alrededor del ritmo de las máquinas de Agnelli.
6. El Biennio Rosso: El Duelo entre Agnelli y Gramsci (1919-1920)
Tras el armisticio, Italia se sumergió en una crisis social profunda conocida como el Biennio Rosso. Turín se transformó en el “Petrogrado italiano”. En septiembre de 1920, la tensión alcanzó su punto máximo: medio millón de obreros ocuparon las fábricas del norte, y las chimeneas de Fiat comenzaron a escupir humo bajo el control de los “Consejos de Fábrica”.
El filósofo marxista Antonio Gramsci, desde las páginas de L’Ordine Nuovo, veía en Fiat la oportunidad de instaurar un sistema soviético en Italia. Consideraba que la fábrica ya no necesitaba al “patrón”. Sin embargo, la reacción de Agnelli fue una de las maniobras psicológicas más astutas de la historia industrial. El historiador Renzo De Felice analiza este momento:
“Agnelli, ante la ocupación, no pidió una masacre militar que habría convertido a sus obreros en mártires. En un movimiento de cinismo genial, ofreció entregar las llaves de la empresa a los sindicatos para que la gestionaran como una cooperativa, sabiendo que sin acceso al crédito internacional ni redes de distribución, la fábrica colapsaría en días.”
Agnelli lanzó un órdago público: “Si creen que pueden dirigir Fiat sin capital, sin ingenieros y sin mi dirección estratégica, adelante. Quédense con ella”. Esta provocación, unida a la mediación del primer ministro Giovanni Giolitti —quien se negó a usar el ejército para desalojar las plantas—, sembró la duda entre los líderes obreros.
La falta de suministros y la incapacidad técnica para mantener la producción masiva sin la estructura administrativa de Agnelli agotaron el movimiento. Los obreros, desmoralizados, devolvieron las fábricas a finales de septiembre. Agnelli salió de la crisis con su propiedad intacta, pero con una cicatriz psicológica: juró que jamás permitiría que el “caos democrático” volviera a amenazar su imperio.
7. La Estética del Poder y el Coche Popular: El “Topolino”
A pesar de su formación militar, Agnelli poseía una sensibilidad aguda por la estética y el diseño como herramientas de prestigio. Su relación con el arte no era la de un coleccionista pasivo, sino la de un mecenas que entendía la modernidad. Atrajo a los artistas futuristas, quienes veían en la velocidad de los Fiat la esencia del nuevo siglo.
Sin embargo, su mayor logro estético y social fue el Fiat 500 “Topolino” (1936). Agnelli desafió a sus ingenieros, liderados por un joven Dante Giacosa, a crear un coche que no costara más de 5.000 liras. El historiador del diseño Penny Sparke comenta:
“El Topolino no era solo un coche; era la democratización del deseo. Agnelli entendió que para que el capitalismo sobreviviera, el obrero debía poder comprar el producto que fabricaba. El diseño de Giacosa, bajo la supervisión de Agnelli, combinó la eficiencia técnica con una elegancia piamontesa que lo hizo irresistible.”
Este vehículo fue el precursor del milagro económico italiano, demostrando que Agnelli podía unir la rigidez de la línea de montaje con la belleza del diseño industrial.

8. La Juventus: El Fútbol como Herramienta de Masas (1923)
El año 1923 no solo fue el de la inauguración del Lingotto, sino también el del nacimiento de la alianza más duradera en la historia del deporte mundial. El 24 de julio de 1923, Giovanni Agnelli tomó el control de la Juventus Football Club.
Un Movimiento Estratégico
La compra no fue un capricho personal. Agnelli, siempre visionario, comprendió que el fútbol era el lenguaje de las nuevas masas urbanas. Al vincular a FIAT con la Juventus, logró:
- Identidad Colectiva: Dar a sus miles de obreros (muchos emigrados del sur) un símbolo común de orgullo que no fuera la fábrica ni el sindicato.
- Paz Social: El deporte servía como una válvula de escape para las tensiones políticas tras el Biennio Rosso.
- Proyección de Marca: La Juventus se convirtió en el “vehículo” publicitario de FIAT en toda Italia.
Agnelli nombró a su hijo Edoardo como presidente del club, iniciando el ciclo del “Quinquennio d’Oro” (cinco títulos consecutivos en los años 30). El historiador Giovanni De Luna comenta:
“Agnelli inventó el concepto moderno de equipo de empresa. La Juventus no era solo un club, era la extensión deportiva de la disciplina y el éxito de la familia Agnelli.”
El año 1923 marcó un hito en la historia del deporte mundial cuando, el 24 de julio, Giovanni Agnelli tomó el control de la Juventus Football Club. Sin embargo, este movimiento no fue una simple pasión deportiva, sino una sofisticada respuesta a las huelgas del Biennio Rosso.
El Deporte como Antídoto a la Huelga
Agnelli comprendió que para desarticular la conciencia de clase que Gramsci promovía, debía ofrecer a los obreros una identidad alternativa. La Juventus influyó en las huelgas de FIAT de tres maneras fundamentales:
Desvío de la Agitación Política: El historiador Giovanni De Luna explica que Agnelli utilizó el fútbol para llenar el tiempo libre del obrero, que antes se dedicaba a la organización política en círculos socialistas. Un obrero que discutía sobre el resultado del domingo era un obrero menos propenso a organizar una huelga el lunes.
Identidad “Bianconera” vs. Identidad Proletaria: Turín recibía miles de inmigrantes del sur de Italia para trabajar en FIAT. Al convertirlos en aficionados de la Juventus, Agnelli sustituyó la solidaridad de clase por la lealtad al club. El equipo se convirtió en el punto de unión entre el patrón y el trabajador, creando una “comunidad de intereses” ficticia fuera de la cadena de montaje.
Paternalismo y Control Social: Agnelli integró la Juventus en su sistema de “Welfare aziendale”. Si los obreros cumplían con la producción y evitaban los paros, tenían acceso a entradas y mejores instalaciones deportivas. El fútbol se convirtió en la “recompensa” por la paz social en la fábrica.
Agnelli nombró a su hijo Edoardo presidente del club, iniciando el “Quinquennio d’Oro”. Durante esta década de éxitos deportivos, el número de huelgas en FIAT cayó drásticamente, consolidando la tesis de que un gol de la Juventus era más efectivo para calmar los ánimos que una intervención policial.
El Welfare Aziendale: La Fábrica como Estado Social
Como respuesta definitiva a la agitación obrera, Agnelli implementó un sistema de Welfare Aziendale (bienestar corporativo) que convirtió a FIAT en una institución omnipresente en la vida de sus empleados. Su lema implícito era: “La empresa te da lo que el Estado y el sindicato no pueden”.
Pilares del Paternalismo de Agnelli
- La Vivienda (Case Fiat): Agnelli construyó barrios enteros para sus trabajadores. Al proporcionarles un hogar, no solo mejoraba sus condiciones de vida, sino que vinculaba su estabilidad familiar a su buen comportamiento en la fábrica. Una huelga significaba poner en riesgo el techo propio.
- Salud y Educación: Fundó el hospital de la empresa, clínicas especializadas y escuelas técnicas para los hijos de los obreros. Esto aseguraba una mano de obra sana y capacitada para la siguiente generación, creando una “estirpe Fiat”.
- Las Colonie Estive: Cada verano, miles de hijos de empleados eran enviados a campamentos de vacaciones pagados por la empresa en el mar o la montaña. Esto generaba un profundo agradecimiento emocional hacia el “Senador”.
- La Juventus como Coronación: El fútbol fue la pieza final de este rompecabezas social. El 24 de julio de 1923, Agnelli tomó el control del club para ofrecer una identidad común que desviara la agitación política hacia la pasión deportiva, sustituyendo la solidaridad de clase por la lealtad al equipo del patrón.
Este modelo redujo drásticamente el número de conflictos laborales. Como señala el historiador Giuseppe Berta: “Agnelli entendió que un obrero con casa, salud y un equipo al que animar era un ciudadano que no necesitaba la revolución”.
9. El Cuestionamiento Post-Guerra y la “Epurazione” (1945)
Tras la caída de Mussolini y el fin de la Segunda Guerra Mundial, la figura de Giovanni Agnelli fue sometida a un juicio implacable por parte del Comité de Liberación Nacional (CLN) y la Comisión para la Epuración del Fascismo. El historiador Valerio Castronovo detalla que los cuestionamientos no eran menores y se centraban en tres pilares:
Los Cargos de Colaboración
- Sustento Económico al Régimen: Se le acusó de haber financiado directamente al Partido Nacional Fascista y de haber puesto la maquinaria industrial de FIAT al servicio total de la guerra de agresión de Mussolini.
- Responsabilidad Política: Por haber aceptado el cargo de Senador Vitalicio propuesto por Mussolini y por haber utilizado el aparato fascista para suprimir la disidencia obrera tras el Biennio Rosso.
- Beneficios Extraordinarios: Los tribunales post-guerra cuestionaron las inmensas ganancias obtenidas mediante contratos militares, tildándolas de “ilegítimas” bajo el nuevo orden democrático.
En abril de 1945, Agnelli fue temporalmente despojado de la presidencia de FIAT y de su rol de Senador. El historiador Giuseppe Berta señala:
“El proceso de purga contra Agnelli no era solo judicial, era simbólico. Se juzgaba al hombre que había sido el cómplice industrial más poderoso del fascismo. Sin embargo, su defensa siempre fue la misma: ‘Yo servía al Estado, no al partido’.”
La Estrategia de Defensa
Agnelli, ya anciano y debilitado, confió su defensa a una narrativa de “mal menor”. Sus abogados y el propio Vittorio Valletta (quien también estaba bajo proceso) argumentaron que:
- La Preservación de la Industria: Si Agnelli no hubiera colaborado mínimamente, los alemanes habrían volado las fábricas, dejando a Italia sin base industrial para la reconstrucción.
- El Ayuda a la Resistencia: Se presentaron pruebas de los pagos realizados a los partisanos del Piamonte (grupos Autonomi y Garibaldi) y de cómo se utilizaron fondos de FIAT para alimentar a familias de obreros represaliados.
- Indispensabilidad Técnica: La tesis central fue que “sin los Agnelli y sin Valletta, FIAT moriría, y sin FIAT, Italia no podría levantarse”.
Sentencia y Muerte
El 23 de marzo de 1945, la Comisión declaró a Agnelli culpable de colaboración, decretando su “decadenza” (pérdida de derechos) como Senador y apartándolo de la presidencia de FIAT. Sin embargo, antes de que las apelaciones pudieran resolverse y mientras el país se sumergía en el debate sobre la nacionalización de la empresa, Giovanni Agnelli murió en su villa de Turín el 16 de diciembre de 1945.
Su muerte detuvo los procesos penales. Para muchos historiadores, su fallecimiento fue “oportuno” para la continuidad de la empresa, ya que permitió que el Estado italiano, necesitado de camiones y motores para la reconstrucción, llegara a un acuerdo con la familia para que Valletta retomara el mando bajo una fachada de “limpieza política”.
Agnelli apeló las sentencias de culpabilidad, pero murió en diciembre de 1945 antes de que el proceso concluyera. Su fallecimiento evitó una condena definitiva y permitió que la familia mantuviera el control de la empresa a través de Vittorio Valletta, quien también enfrentó procesos similares pero fue finalmente rehabilitado por su “indispensabilidad técnica” para la reconstrucción de Italia.
10. La conexión con Detroit y el salto al Fordismo
Uno de los momentos definitorios en su carrera fue su viaje a Estados Unidos para visitar a Henry Ford. Agnelli quedó impactado por la línea de montaje. Según el historiador industrial Duccio Bigazzi:
“Agnelli comprendió en Detroit que el futuro de Italia dependía de la estandarización. Su genialidad fue adaptar el Fordismo a un contexto europeo, creando no solo coches, sino una cultura de consumo en un país que aún viajaba en carruajes de caballos.”
De este impulso nació el Lingotto (1923), la fábrica con una pista de pruebas en el techo que el arquitecto Le Corbusier describió como “uno de los espectáculos más impresionantes de la industria”, calificándola como un “templo de la velocidad y la precisión”.
11. El pragmatismo político: El Senador y el Poder (1923-1945)
La relación de Giovanni Agnelli con la política fue esencialmente pragmática y utilitaria. Aunque su origen era el de un liberal conservador piamontés, su brújula siempre apuntó hacia la estabilidad de su empresa y la expansión del Estado como cliente.
El Cargo en el Senado
El 1 de marzo de 1923, apenas meses después de la Marcha sobre Roma, fue nombrado Senador del Reino de Italia por el rey Víctor Manuel III, a propuesta de Benito Mussolini. Ocupó este cargo vitalicio durante 22 años, hasta el final de la guerra en 1945. Como senador, Agnelli no pertenecía a un “partido” en el sentido moderno (ya que el Senado era una cámara de nombramiento real), pero operó dentro de la estructura del Partido Nacional Fascista (PNF), al que se adhirió para garantizar que FIAT fuera el motor central de la autarquía económica del régimen.
Ideología: El Paternalismo Industrial
Su ideología política ha sido definida por historiadores como Giuseppe Berta como “Paternalismo Industrial” o “Socialismo desde arriba”. Sus principios eran:
- Orden sobre Democracia: Tras el caos del Biennio Rosso, Agnelli despreciaba el parlamentarismo lento y las huelgas. Prefería un Estado autoritario que garantizara la paz social.
- La Empresa como Estado Social: Agnelli creía que el patrón debía cuidar del obrero “desde la cuna hasta la tumba” (creando escuelas, hospitales y colonias de vacaciones para empleados) para eliminar la necesidad de sindicatos y partidos de izquierda.
- Estatismo Industrial: Veía al Estado no como un regulador, sino como un socio que proporcionaba contratos militares e infraestructura.
12. Los Años de Guerra y el Doble Juego (1940-1945)
A medida que la Segunda Guerra Mundial avanzaba y la derrota italiana parecía inevitable tras el desembarco aliado en Sicilia, la relación de Agnelli con Mussolini entró en una fase de ruptura silenciosa pero letal. Agnelli comenzó a jugar lo que los historiadores llaman un “equilibrio arriesgado”.
El Financiamiento de la Resistencia
Aunque sus fábricas producían oficialmente tanques y aviones para el Eje, Agnelli permitió que Vittorio Valletta estableciera contactos con el Comité de Liberación Nacional (CLN). Según el historiador Giuseppe Berta, Agnelli financió discretamente a grupos partisanos locales en el Piamonte. Esta estrategia tenía un objetivo doble: proteger a sus directivos de represalias post-guerra y asegurar que los obreros no destruyeran la maquinaria en una insurrección armada.
Contactos Secretos con los Aliados
A través de canales diplomáticos en Suiza y el Vaticano, Agnelli envió mensajes a los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses. Su mensaje era claro: FIAT era un activo industrial europeo que debía ser preservado para la reconstrucción democrática. Gracias a estos contactos, las fábricas de FIAT sufrieron bombardeos aliados menos devastadores de lo que su importancia militar habría justificado.
La Resistencia al Traslado (1943-1945)
Tras la caída de Mussolini y la creación de la República de Salò (un Estado títere de los nazis), los alemanes ordenaron desmantelar las fábricas de Turín para trasladar la maquinaria a Alemania o a zonas bajo control directo de la Wehrmacht. Agnelli y Valletta sabotearon sutilmente estas órdenes creando una burocracia interminable de papeles, deliberadamente lenta y ocultando componentes clave, logrando que el patrimonio industrial de FIAT permaneciera en suelo italiano hasta la liberación de Italia. cuando se retiraron las tropas alemanas, el 25 de abril de 1945.
13. Tragedia y Sucesión: El Traspaso del Imperio
La vida de Giovanni Agnelli estuvo marcada por una tragedia que alteró la línea sucesoria: la muerte de su único hijo varón, Edoardo Agnelli, en un accidente de aviación en 1935. Este evento obligó al fundador a tomar una decisión estratégica de largo plazo.
La Regencia de Vittorio Valletta
Al morir Giovanni en 1945, su nieto preferido, Gianni Agnelli (el futuro “Avvocato”), era demasiado joven para asumir el mando. Giovanni había designado a Vittorio Valletta, su mano derecha técnica, para que actuara como un “regente”. Valletta dirigió FIAT durante dos décadas de reconstrucción masiva y expansión internacional, preparando el terreno para que Gianni tomara el mando definitivo en 1966.
El “Avvocato” y el Legado Global
Gianni Agnelli se convirtió en el símbolo de la Italia de la posguerra. Bajo su liderazgo, FIAT se transformó en un conglomerado global (adquiriendo Ferrari, Lancia y Alfa Romeo) y en una potencia política. El historiador Alan Friedman señala:
“Gianni no solo heredó una fábrica; heredó un título nobiliario industrial. Él fue quien convirtió el legado de su abuelo en un símbolo de elegancia y diplomacia económica mundial.”

14. Los Descendientes y el Siglo XXI
Tras la muerte de Gianni en 2003 y de su hermano Umberto en 2004, la familia enfrentó una nueva crisis de sucesión. Siguiendo la tradición de “saltar generaciones” o elegir líderes específicos, el poder recayó en John Elkann, nieto de Gianni y tataranieto del fundador.
Elkann ha sido el artífice de la transformación más radical de la empresa: la fusión con Chrysler (FCA) y posteriormente la creación de Stellantis, uno de los mayores grupos automotrices del mundo. Hoy, la familia Agnelli controla este imperio a través de su holding Exor, diversificando hacia sectores como la tecnología, el lujo (Ferrari, Christian Louboutin) y el fútbol (Juventus).
15. La Transformación: Del Grupo Industrial al Holding Global
La evolución de Fiat hacia el grupo empresarial actual es una de las mayores reestructuraciones corporativas del siglo XXI. Tras la crisis financiera que amenazó a la empresa a principios de los 2000, la llegada de Sergio Marchionne bajo la supervisión de la familia marcó un punto de inflexión.
De FIAT a Stellantis
- FCA (Fiat Chrysler Automobiles): En 2009, Fiat tomó el control de la estadounidense Chrysler, rescatándola de la quiebra. Esta fusión creó un puente transatlántico que permitió a la familia Agnelli competir a escala global, trasladando la sede legal a los Países Bajos y la financiera a Londres para optimizar su estructura.
- La creación de Stellantis (2021): El paso final fue la fusión de FCA con el grupo francés PSA (Peugeot-Citroën), dando lugar a Stellantis. Hoy es el cuarto fabricante mundial de automóviles, gestionando 14 marcas icónicas (desde Jeep y RAM hasta Maserati y Opel).
Exor: El Cerebro de la Familia
La transformación no fue solo automotriz. La familia Agnelli centralizó todas sus inversiones en Exor N.V., un holding de inversión diversificado dirigido por John Elkann. Esta entidad ha separado los activos industriales de los de lujo y otros sectores:
- Ferrari: Escindida de Fiat para cotizar de forma independiente, convirtiéndose en la “joya de la corona” del patrimonio familiar.
- Diversificación Estratégica: Exor ha invertido en sectores alejados del motor, como el periodismo (Grupo GEDI y The Economist), el lujo (Christian Louboutin), la tecnología médica (Philips) y el deporte (Juventus F.C.).
Conclusión: El Patriarca Eterno
Como escribió Indro Montanelli: “Agnelli no fundó una empresa; fundó una monarquía laica”. Giovanni Agnelli dejó una marca indeleble, representando la transición de una Italia aristocrática a una tecnocracia industrial. Su verdadera victoria no fue solo sobrevivir a las guerras y revoluciones, sino asegurar que, cien años después, el apellido Agnelli siguiera siendo sinónimo de la identidad nacional italiana.